En algún momento puede que te hayas creado una idea sobre lo que es el blues…
Tal vez la asocias con música triste.
En realidad, el blues es un género musical con una amplia historia, muchos estilos diferentes y una gran cultura a su alrededor.
Es un género musical que permite expresar todo aquello que no logramos decir con palabras.
Su historia nos lleva a los tiempos de la esclavitud en Norteamérica.
Música que nace de la necesidad de una comunidad desfavorecida de aligerar sus penas, el dolor y el desamparo.
Para lograr transformar todos esos sentimientos en oportunidades, crecimiento y esperanza por un futuro mejor.
La música crecía con ellos y eventualmente se convirtió en todo un fenómeno cultural que llegó a expandirse por todo el mundo…
Por lo tanto hoy queremos compartirte las 10 principales razones por las que deberías aprender a tocar blues:
1. El Blues te enseña como la música realmente funciona
El blues es considerado el padre de la música popular moderna.
Esto es debido a que fuera del mundo de la música clásica o académica, el blues creó las bases que definieron cómo muchos estilos musicales se llegaron a formar.
Partiendo de la simpleza, la música se enfocaba en crear ritmo o transmitir un sentimiento en concreto.
Muchas canciones de blues populares utilizan la misma progresión de tres acordes una y otra vez.
Incluso muchas canciones solo tienen un acorde.
Pero su fuerza reside en cómo juegan con el ritmo, cómo utilizan principios de conversación para transmitir sonidos o cómo logran darle un gran poder expresivo a un par de notas sueltas…
La música no se trata de perfección, ni mucho menos de virtuosismo…
Trata de historias, de experiencias compartidas, de transformar vivencias o crear significado donde tal vez no lo había antes.
2. Es música honesta
Cuando los músicos se reúnen para tocar, buscan transmitir una idea o un sentimiento de la manera más auténtica posible.
Buscan ver hasta dónde la técnica y su nivel actual les permiten expresarse de una manera real, como sea que salga en esa ocasión única e irrepetible.
Charlie Parker solía decir que debías practicar y practicar tu instrumento, pero a la hora de subirte al escenario olvidarte de todo y solo fluir.
¿Tuviste un mal día o acaso tienes algo que quieres celebrar?
Cualquier suceso por más simple y cotidiano que sea es buen material para hacer una gran canción de blues.
El blues es el sonido de aquellos a los que la vida los tira al suelo, pero se rehúsan en quedarse allí.
3. Aprendes a decir más con menos palabras
En la vida una de las habilidades más importantes que puedes aprender es cómo ser más articulado.
Es decir, cómo comunicarte de la manera más precisa y clara posible.
Sin darle tantos rodeos a las cosas y que cada palabra se gane su lugar.
Muchas veces, en el blues los solos con mayor impacto no son aquellos que nos tiran miles de notas tocadas a toda velocidad…
Son aquellos en los que, con muy pocas notas, logran transmitir un sentimiento profundo que logra tocar el corazón de las personas.
Cuando aprendes a comunicarte de una manera más articulada, tu presencia será mucho más notable y todo aquello que compartes mucho más memorable.
4. El Blues te conecta con tu voz real
Una de las razones por las que conecté con esta música fue ver cómo es muy difícil encontrar dos personas que toquen exactamente igual.
Este estilo musical se alimenta de tu forma de ver el mundo, tus experiencias de vida y las cosas que te hacen único; todo esto es lo que va afinando tu propio sonido particular.
Al ser un estilo musical que está tan ligado a la improvisación musical, da espacio a que tu personalidad, tus ideas y experiencias definan tu forma de acompañar en una banda o cómo abordas los solos.
Puedes tener diferentes influencias que te inspiren con tu instrumento, puedes traer todo tipo de gustos o ideas fuera de la música que van a ir definiendo como tocas.
Además, conforme vas cambiando, creciendo o definiendo quién quieres ser con el tiempo…
La música que tocas también irá cambiando y adaptándose.
5. Refuerza tu identidad creativa
La historia del blues está llena de limitantes de todo tipo.
Las bandas de blues primitivas creaban sus propios instrumentos utilizando cosas del día a día.
Creaban banjos con sartenes o soplaban en grandes jarras para imitar el sonido de las tubas…
Las dificultades, limitaciones, obstáculos o desgracias se volvían parte del espectáculo.
Cuando se rompe una cuerda en medio de un solo, aprendes a ingeniartelas en como seguir tocando.
Cuando el amplificador empieza a fallar, buscas maneras de mantener la música viva sin detenerte.
Así como los grandes músicos de la historia no se dejaron definir por los límites de su entorno…
Puedes aprovechar lo que aprendes con el blues y transferirlo a diferentes áreas de tu vida, del trabajo, de cómo interactúas con el mundo o con los demás.
En el blues y en la vida en general el mayor error es no intentarlo.
No puedes mejorar si siempre haces las mismas cosas igual esperando diferentes resultados.
La improvisación requiere salir de tu zona de confort e intentar diferentes combinaciones o alimentar las notas de tu melodía de esas buenas o malas noticias que recibiste la noche anterior…
Todo sirve como material en crudo para inventar, mejorar y explorar nuevos sonidos.
6. Le da a las emociones un lugar a donde ir
Seguro habrás escuchado esa frase que dice:
“La energía no se crea ni se destruye. Solo se transforma”
En la vida vamos a vivir todo tipo de experiencias que nos van a presentar todo tipo de emociones, las cuales son una forma de energía muy pura.
Esa energía muchas veces se estanca cuando no encontramos maneras de canalizarla.
La energía sin dirección rápidamente se vuelve caos.
Yo no escogí el blues. El blues me escogió a mí cuando nada más hacía sentido.
Me permitió abrazar la tristeza, la ira o el miedo…
Darles una dirección concreta para liberar la carga del cuerpo, para encontrar maneras de darle nuevos usos a dichas experiencias.
Un día te darás cuenta de que no estás solo con aquellas cosas que tal vez no compartes con nadie.
Otros han vivido cosas similares, pero lo más importante:
No te estanques con dichos sentimientos y busca darles un lugar a donde ir para que no nublen más el paso de los días.
7. El Blues te enseña presencia
Ser un buen músico requiere que puedas interactuar de la mejor manera con el entorno.
Requiere de una capacidad de escuchar activamente.
Debes poder responder adecuadamente al cambio de acordes o aprovechar cualquier imprevisto en el escenario para volverlo a tu favor.
Es importante que puedas leer situaciones y lenguaje no verbal, para entender las señales de los otros músicos cuando quieren hacer un solo debido a un espontáneo ataque de inspiración.
Todas estas cosas solo las puedes desarrollar si tienes presencia.
Si tu mente está divagando por todas partes, la comunicación no suele ser efectiva, tal vez dejas pasar oportunidades que tienes frente a ti, o incluso interrumpes el momento de gloria de alguien más.
El blues te vuelve alguien que escucha con mayor atención.
Te ayuda a vivir el momento presente con intención, a apreciar los pequeños detalles y a levantarte de nuevo cuando caes.
Cuando sabes que tienes algo importante que decir, el blues te da fuerza para expresar tus ideas con toda la actitud.
8. Te enseña como sacarle el mejor provecho a las cosas que ya tienes
En la sociedad moderna en la que vivimos es muy fácil caer en todo tipo de trampas…
Atamos nuestra felicidad o bienestar a cosas externas.
Nos solemos decir todo el tiempo cosas como “cuando logre aquello seré feliz” o “cuando tenga tal cosa podré hacer eso otro”.
Exteriorizamos y minimizamos nuestras propias capacidades en una búsqueda que muchas veces no tiene fin.
Un músico auténtico es capaz de sonar bien, no importa si tiene un instrumento caro o de dudosa calidad.
Alcanzar la maestría en la música o en cualquier otra área requiere compromiso, práctica y la mentalidad correcta.
Muchas veces no tomamos acción por estar esperando el momento ideal…
Pero ese momento ideal se crea cuando empezamos a movernos y dejamos de esperar.
No necesitas equipo caro ni alimentar ese montón de ideas que limitan tu progreso.
Necesitas tomarte con mayor seriedad y hacer las cosas que estás evitando hacer.
Solo así lograrás mejorar.
Eventualmente podrás permitirte mejorar tus herramientas de trabajo o tus condiciones para poder dar lo mejor de ti, pero nunca esas limitantes deben ser el impedimento para empezar.
9. El Blues te enseña que del sufrimiento se puede crear belleza
Así como la música baila entre acordes mayores y menores…
La vida tiene buenos y malos momentos.
Sin la dualidad que existe entre esos diferentes ritmos como la alegría y la tristeza.
Todo sería un poco aburrido y predecible.
No podemos conocer en su totalidad la felicidad si no hemos experimentado la tristeza.
Todo esto son simplemente colores que tenemos disponibles para pintar, notas que podemos usar para crear nuestras melodias.
Toda vivencia tiene algún tipo de aprendizaje que ofrecernos y en esas ocasiones donde las vivencias no tengan ningún sentido o propósito…
Siempre podemos crearlo nosotros mismos.
El blues nace como respuesta a la esclavitud, al racismo y a la pobreza.
Aún así, terminó siendo un estilo musical que su influencia ha viajado por todo el mundo.
No importa qué cosas hayas vivido.
Siempre podrás convertirlas en un buen blues.
Hasta las cosas más terribles quedarán atrás, aunque a veces debemos decidir si queremos cargar las penas o soltarlas para dejar espacio a cosas mejores.
10. Te da un camino claro para el crecimiento continuo
No importa cuántos años tengas tocando, o cuántos años tienes trabajando en tu área, o incluso si estás enseñando a otros…
Siempre hay algo que aprender.
Siempre podemos mejorar, encontrar diferentes maneras de hacer las cosas o combinar ideas diferentes para crear procesos nuevos.
El blues es un estilo músical que esta conectado a tu camino de vida.
Puedes llegar a ver con claridad hasta donde llega tu nivel, que cosas te cuesta hacer aún y que áreas nuevas quisieras explorar.
Es común quedarse cómodo haciendo las mismas cosas una y otra vez cuando empezamos a tener algún tipo de resultado.
Pero eso puede llegar a aburrirnos o incluso a estancar nuestro potencial.
Cuando aceptas que en todas las áreas en las que te desempeñas puedes aprender cosas nuevas, le devuelves esa chispa de frescura a todo lo que haces.
Pero el día en que te mientes creyendo que ya todo lo has recorrido…
Es el día que dejarás de crecer y poco a poco a dejar de disfrutar las cosas o incluso olvidar porqué fue que empezaste en primer lugar…

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